Zapatos cocidos a los pies fashion week

BACKSTAGE DIARY: EL DÍA QUE ME COSIERON LOS ZAPATOS A LOS PIES

Los zapatos son uno de los puntos centrales de LA VIDA DE UNA MODELO. No porque las modelos son superficiales y quieren coleccionar pares de Louboutin sin parar. Sino porque en toda tu carrera, tienes que llevar pares de zapatos que nunca están a tu talla y caminar como un venado con ellos.

La vida de modelo es muy diferente de lo que la gente puede llegar a pensar. Hay glamour, encuentros y viajes pero también sufrimiento, traición y mentiras. Este día, viví los tres…

EL DÍA QUE ME COSIERON LOS ZAPATOS A LOS PIES.

Este día era el tercer día de Fashion Week.

Cuando te vas una semana a la montaña a hacer snowboard, siempre tienes que tener cuidado el tercer día. Es el momento cuando ya tu cuerpo no sigue, no tiene tanta fuerza y te puedes lastimar.

En la Fashion Week, era igual. El tercer día era el más rudo. Cuando empiezas a estar cansada de la falta de sueño y falta todavía la mitad de la semana y muchos desfiles por venir.

A este punto, las chicas empiezan a mostrar síntomas de agotamiento, imperfecciones, irritabilidad.

Si aparte añades un catering de puro café y galletas dulces, pésimos almuerzos demasiado chicos, es como si encendieras una bomba.

Para mi, nunca era así. Yo no pasaba malos ratos en la Fashion Week. Al contrario, la pasaba muy bien… De hecho, era amada por ciertos y odiada por otros.

Las coordinadores sabían que siempre podían contar conmigo. Puntual a los ensayo, me manejaba yo sola cuando se trataba de pasar al maquillaje o al peinado. Nadie me tenía que forzar, gritar o empujar.

Del otro lado, tenía un gran problema de actitud:

ERA MUY FELIZ…

Fashion Week Zapatos cocidos a los pies

Fashion Week
Morgue – Concepto T3

Y eso se veía y transpiraba de todo mi Ser. Así que una cantidad de personas alrededor (modelos y otros) me tenían un gran odio. A esta época, no lo veía ni lo sentía aunque ciertas modelos me hacían comentarios de doble sentido. Para mi, todo era bonito.

Sin embargo, llegó este desfile para una marca de ropa muy loca y atrevida. Estaba en el grupo de modelos elegidas para desfilar y cuando vi los outfits, me emocioné mucho.

Tenía unos leggings super cómodo, un enorme suéter con pliegues y mangas cortas y lo mas cool de todo:

¡Tenía que desfilar esposada con las manos atrás de mi!

Si hay algo en la vida que me provoca éxtasis, son los performances artísticos y las cosas locas.

Todo parecía perfecto… Hasta que agarre los zapatos. Eran botas con tacones que parecían hechos de piel de pelota de futbol.

Los puse en mis pies durante el fitting y ¡Terror!

¡Eran de talla 36 Europeo y yo soy un 40!

No cabe mencionar que era imposible para mi entrar mi pie adentro de esos botines. Tratando y tratando con la ayuda de dos asistente, llegué a la conclusión que me iban a sacar del desfile y poner una otra chica en mi lugar.

Sin embargo, el diseñador no me quizo intercambiar y dijo a sus asistente de encontrar una solución. Yo tampoco quería estar cancelada de un desfile. Para mi, el castigo era doble. No solamente perdía dinero sino que también perdía una gran experiencia.

Siempre ame los desfiles…

Dijeron los coordinadores que tenían que coser los zapatos alrededor de mis pies. A mi no me pareció mala propuesta aunque no tenía ni idea de cómo iba a entrar en esas cosas.

Me sentía como la hermanastra de Cenicienta tratando de poder su enorme pie en la delicada pantufla.

Backstage @ Concepto T3 Morgue zapatos cocidos a los pies.

Al momento de coser los zapatos dos asistente se ayudaban para jalar los hilos a lo máximo de tensión.

Afortunadamente, no era sola en esto. Una de las modelos mas altas también tenía pies grandes. Se sentó a mi lado y 4 asistentes empezaron a sacar los elementos del set de costura. Los paré:

« Oye, si nos van a cocer los zapatos a los pies, por favor, háganlo 15 minutos máximo antes del desfile por favoooor. Es imposible aguantar un zapato de 4 tallas menos que la mía mas de un ratito. No nos hagan esto por favor. »

Todos me sonrieron y me tranquilizaron:

« ¡Ay! no te preocupes… El desfile va a empezar en 10 minutos. »

Me resigne y me aguante. Al momento de entrar mi pie adentro del primer botín, mis dedos se tuvieron que doblar en dos. Pero no solamente de arriba hacía abajo sino también de ambos lado. Al final solo mi segundo dedo de pie podía tocar la suela y todos los demás dedos estaban juntos encima de él.

Una vez los dos zapatos amarrados con mucho hilo y presión, el dolor fue tal que me maree.

Sentí nausea y empece a ver estrellas en mis ojos. Es como si mis pies habían sido comprimidos entre 4 piedras. La otra modelo estaba en el mismo sufrimiento. No podíamos olvidar la enorme presión de los pies machacados adentro de una cajita.

La espera fue atroz. Después de 2 minutos me quería cortar los pies. Los trataba de poner hacía arriba, a los lados, hacía abajo, hacía atrás… Nada me alivianaba.

Después de 15 minutos pregunté por el desfile. No había ni una modelo backstage todavía y éramos las dos únicas chicas sentadas en la alfombra gris. Empece a ver el tiempo pasar, lento y con espasmos violentos en mi vientre.

Y por la primera vez de mi carrera, ¡Estuve de malas!

Maldecía a la gente que me había cocido los zapatos en los pies. No sonreía ni hablaba con nadie. Agarre a los asistente diciéndoles que me habían dicho que el desfile iba a comenzar en 10 minutos. Me contestaban que casi, casi…

Me hicieron esperar más de una hora antes de caminar en la pasarela.

A los 50 minutos, estábamos en línea para desfilar pero faltaba todavía el video publicitario que pasaban antes de cada desfile. Este video duraba 20 minutos… Ni siquiera podía aguantar el dolor parada. Estaba sentada en la alfombra, lágrimas en los ojos.

Al momento de caminar, no sentía mis pies. Estaban como anestesiados. Tenía la sensación de tener piernas hasta media pantorrilla. Podía todavía sentir mis tobillos comprimidos pero ya mis pies no tenía circulación de sangre. Me angustié ya que si no podía sentir mis pies, no podía tener control en mi caminata.

El desfile empezó. Me sentía terriblemente mal. Sentada en el piso, lágrimas en los ojos, sin sensación de mis pies y con las manos esposadas atrás de mi espalda, me veía mas como un rehén que como una modelo.

Al momento de salir en la pasarela, concentré todo mi odio en tener carisma. Mis piernas caminaban pero no sentía el piso.

No se cómo logré caminar, posar y regresar dos veces (porque también, había un final)… Pero el sufrimiento fue inmenso. No solamente fisicamente sino también emocionalmente.

Después de un desfile, siempre tenía el respeto y el detalle de arreglar mi ropa sobre los ganchos y dejar mis zapatos bien puestos abajo de mi rack. Aunque los asistentes estaban allí para ayudar con esto, pensaba que era una bonita atención para ellos.

Pero esta vez, agarre los botines y los jalé tan fuerte me que abrí la piel del pie derecho. Me desvestí, me puse mi ropa y me fui inmediatamente, dejando todo mi outfit tirado en el piso.

Me desaparecí y me fui a llorar en un rincón. Ya no lloraba por el dolor sino por la traición de la gente y las mentiras que me dijeron con sonrisas falsas.

Este día, me quise desaparecer en una madriguera…

About The Author

agata.descroix

Salut! Je m'appelle Agatha. Ex-mannequin internationale et citoyenne du monde, je suis passionnée de bien-être depuis des années, incluant la nutrition, le sport, les techniques mentales, le coaching personnel, la mode et la gestion de l'image. Ce blog est un outil pour permettre aux femmes d'augmenter leur confiance en elles.